lunes, 16 de agosto de 2010

PURIFICACIÓN DEL TEMPLO: ¿AL FINAL DEL MINISTERIO DE JESÚS O AL COMIENZO?

Si leemos los evangelios sinópticos (Mt 21,12-13; Mc 11,15-18; Lc 19,45-46), observamos que la purificación del templo acurre en la última semana de su ministerio, en la llamada “semana de pasión”, justo tras la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Aunque hay ciertas variaciones entre estos evangelios, citemos a Marcos:

15 Vinieron, pues, a Jerusalén, y entrando Jesús en el Templo comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en el Templo. Volcó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían palomas; 16 y no consentía que nadie atravesara el Templo llevando utensilio alguno. 17 Y les enseñaba, diciendo: —¿No está escrito: “Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones”? Pero vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. (Mc 11,15-17)

Sin embargo, en el evangelio de Juan, muy probablemente relatado por el Apóstol Juan ya casi al final de sus días a uno de sus discípulos, la purificación del templo ocurre a comienzos del ministerio de Jesús, tras el primer milagro de Jesús en la boda en Caná de Galilea, y tras haberse dirigido desde esta localidad a Jerusalén, distanciadas más de cien kilómetros:

13 Como se acercaba la fiesta de la Pascual de los judíos, Jesús fue a Jerusalén; 14 y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los que tenían puestos donde cambiar el dinero. 15 Al ver aquello, Jesús hizo un látigo con unas cuerdas y los echó a todos del templo, junto con las ovejas y los bueyes. Arrojó al suelo las monedas de los cambistas y les volcó las mesas. 16 A los vendedores de palomas les dijo: —¡Sacad eso de aquí! ¡No convirtáis en un mercado la casa de mi Padre! 17 Sus discípulos recordaron entonces la Escritura que dice: “Me consumirá el celo por tu casa.” (Juan 2,13-17)

Uno pues se pregunta, ¿cuándo sucedió esta purificación? ¿al comienzo de su ministerio como dice Juan o al final, como dice Marcos? Algún literalista puede pensar que ocurrió dos veces, pero esto no se refleja en ninguno de los evangelios y demuestra un denodado y vano esfuerzo por considerar las Escrituras como “Palabra de Dios”. Ningún evangelista dice que el hecho sucedió dos veces.

Parece que cada evangelista quería enseñar algo diferente respecto a la purificación del templo. Marcos continúa aludiendo a la ira de los escribas y los principales sacerdotes que llevaría a la salida de Jesús de Jerusalén, y posteriormente, a su detención:

18 Lo oyeron los escribas y los principales sacerdotes, y buscaban cómo matarlo, porque le tenían miedo, por cuanto todo el pueblo estaba admirado de su doctrina. 19 Pero al llegar la noche, Jesús salió de la ciudad. (Mc 11,18-19)
Juan, por su lado, narra una conversación con los judíos, que no intentan matarlo en ese momento, refiriéndose a su propia resurrección en alusión al templo ,
18 Los judíos respondieron y le dijeron: —Ya que haces esto, ¿qué señal nos muestras? 19 Respondió Jesús y les dijo: —Destruid este templo y en tres días lo levantaré. 20 Entonces los judíos dijeron: —En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás?
21 Pero él hablaba del templo de su cuerpo. (Jn 2,18-21)

alusión que muy posiblemente sucediera en conexión temporal con la purificación del templo. A continuación Marcos narra la maldición de la hoguera y Juan el episodio de Jesús con Nicodemo.

No hay duda de que la purificación del texto se dio y de que Jesús, ante el asombro de los apóstoles, agarró un látigo y echó a animales y especuladores fuera del templo, pero históricamente, las dos narraciones son contradictorias. El evangelio de Juan tiene otras divergencias con los sinópticos como por ejemplo en la muerte de Jesús o el secreto mesiánico con respecto Marcos, que ya comentaré en otros ensayos.

Me inclino a pensar que Marcos, y con él Mateo y Lucas, tiene razón al situar el episodio del templo en la última semana del ministerio de Jesús y puede ser que el discípulo de Juan, que instaría a su discípulos a escribir el su evangelio a finales del siglo primero, casi setenta años tras la muerte de Jesús, o no prestara atención a la secuencia histórica sino que usara el hecho para ilustrar la resurrección de Jesús al tercer día, o a causa su memoria de los hechos fallara. Hemos de recordar que tendría casi cien años de edad. También se pudo dar el caso de que Juan deseara en su evangelio presentar a Jesús triunfante y consciente de su divinidad y obvió datos de su lado humano e histórico, importante para los otros evangelistas.

Creo, como he mencionado, que Marcos, Mateo y Lucas pueden tener razón y tras el ministerio de Jesús en Galilea y en diversas regiones, el Maestro hiciera su entrada triunfal en Jerusalén donde moriría en la cruz. ¿Por qué se iba a arriesgar a ser arrestado ya al comienzo de su ministerio? Por otro lado, pienso sólo hubo una purificación del templo. El que crea que hubo dos está inventado su propio evangelio.