domingo, 16 de marzo de 2008

DAVID Y JONATÁN: UNA BELLA HISTORIA BÍBLICA DE TERNURA, AMISTAD Y LEALTAD ENTRE DOS PERSONAS DEL MISMO SEXO


[En el icono vemos cómo Jesús está presente bendiciendo la unión de cariño y amistad entre David y Jonatán. ¿Por qué habría de ser diferente si entre ellos hubiese habido algo más que una amistad, una relación homosexual?]

Es curioso que existan pocas personas que conozcan una historia de amor tan bella y abnegada como la que se relata en la Biblia entre David y Jonatán. Parece claro que se ha tratado de ocultar y cuando se ha mencionado por las “autoridades eclesiásticas” se ha tildado de “extraordinaria amistad”. Pero, ¿por qué se ha intentado esquivar esta intensa relación de amistad y cariño en las homilías y en mucha exégesis bíblica. La respuesta está en que se dan indicios de que hubo algo más que una amistad entre dos personas del mismo sexo, entre dos hombres, siendo una ellas, el mismo David, “el ungido de Dios, la estirpe humana de la que nació Jesús, según nos cuenta Mateo (1:18-24). Se ha querido silenciar la historia de una lealtad entre dos personas por la connotación sexual y la aceptación natural –y bíblica— de este hecho que podría derivarse tras tantos siglos de prejuicio dañino, vacío e inútil de parte de los guardianes de la “perfecta doctrina”.

La historia de David y Jonatán se encuentra en los libros primero y segundo de Samuel. Y es importante acercarnos al trasfondo social de la época a través de los comentarios bíblicos para comprender mejor la raíz de esta amistad. Siendo Saúl el primer rey de Israel, Dios le encarga al profeta Samuel para que encuentre al próximo rey. Con ese cometido Samuel va a Belén y encuentra a los hijos de Isaí. Dios rechaza a todos ellos menos a David, a quien el autor bíblico lo describe destacando su belleza: “Era rubio, de hermosos ojos y de buen parecer” (I S 16:12).
Saúl a su vez tiene un hijo llamado Jonatán. No se sabe mucho sobre él aparte de que era el hijo de Saúl y el héroe de la batalla en Micmas, una de las batallas más importantes entre los Israelitas y los Filisteos. David conoce a Jonatán cuando es acogido en la casa de Saúl, en la que acontece algo muy bello: Hay un enamoramiento. Dos almas gemelas se encuentran:
“Aconteció que cuando David acabó de hablar con Saúl, el alma de Jonatán quedó ligada con la de David, y lo amó Jonatán como a sí mismo. Aquel día Saúl tomó consigo a David y no lo dejó volver a casa de su padre. Hizo Jonatán un pacto con David, porque lo amaba como a sí mismo. Se quitó Jonatán el manto que llevaba y se lo dio a David, así como otras ropas suyas, su espada, su arco y su cinturón.” (I S 18:1-4)
El intercambio de manto, ropas, espada, arco y cinturón representan la consagración de una relación de amistad importante. Hay que recordar lo que implicaba la diferencia de clases sociales en esta situación. Y resulta raro y poco usual el hecho de que Jonatán, hijo del rey, dé regalos como estos a un chico campesino. Además, los artículos dados son igualmente significativos. Jonatán da a David su capa real, su manto —una prenda personal que se llevaba al lado de la piel— y las armas de guerra, tipos de regalos similares a los dados en una ceremonia de boda en esos días. Es posible también que esta entrega de armas simbolice cierta vulnerabilidad de parte de Jonatán. Vemos, además, que se usa un lenguaje emotivo, potente, casi sensual, demostrando que ha surgido entre ambos hombres un lazo, una unión fuerte y profunda.
Con posterioridad, Saúl, movido por la gran popularidad que iba adquiriendo David, siente celos de él e intenta matarlo tirándole una lanza, que David esquiva. Cuando David y Jonatán se reencuentran tras este suceso, David trata de averiguar lo que pasó (I S 20:1-17). En este intercambio, Jonatán intenta ayudar a David para que su padre no lo mate y entre ellos nace un pacto que el autor bíblico relata enfatizando el amor que sentía por él: “Así hizo Jonatán un pacto con la casa de David, diciendo: “—Demándelo Jehová de manos de los enemigos de David. Y Jonatán hizo jurar a David otra vez, porque lo amaba, lo amaba como a sí mismo” (I S 16-17). Este pacto guerrero y amante se mantiene hasta después de la muerte de Jonatán. Además, Jonatán desarrolla un elaborado plan para que David no tenga que asistir a la fiesta de Saúl y poder informarle sobre la actitud de su padre, de su furia. Jonatán se volverá y tirará una flecha y enviará a un chico para recobrar la flecha. Él usará frases especiales para darle a conocer a David los pensamientos de Saúl (I S 20:17-34). En este pasaje vemos igualmente como hay encuentros furtivos entre ambos: “Estarás, pues, tres días, y luego descenderás y vendrás al lugar donde estabas escondido el día que ocurrió esto mismo, y esperarás junto a la piedra de Ezel” (I S 20:19).
Las duras palabras de Saúl en la fiesta, al darse cuenta de la protección de Jonatán sobre David, son igualmente indicativas del sentimiento que éste alberga por David, son de vergüenza: “—Hijo de la perversa y rebelde, ¿acaso no sé yo que tú has elegido al hijo de Isaí para vergüenza tuya y vergüenza de la madre que te dio a luz? Porque todo el tiempo que el hijo de Isaí viva sobre la tierra, ni tú ni tu reino estarán firmes. Así que manda ahora a buscarlo y tráemelo, porque ha de morir” (I S 20:30-31). Saúl parece comprender en este momento la relación sentimental entre ambos. Llama a Jonatán un "hijo de la perversa y rebelde". Además le increpa diciéndole “para vergüenza tuya y vergüenza de tu madre” sugiriendo que efectivamente hay algo más entre ellos que una simple amistad. Esta frase se usa a menudo en el Antiguo Testamento en situaciones sexuales. Hay un ejemplo de ello en la historia sobre el jardín de Edén, cuando el hombre y la mujer descubren la sexualidad y se avergüenzan. Tenemos otro en el Código de Santidad en Levítico en el que esta frase se usa como un eufemismo para relaciones sexuales.
Con esta palabras y reacción de Saúl, Jonatán sabe que Saúl está enojado y celoso de David Jonatán vuelve al lugar donde David está escondido para decirle que hay peligro. Esta será la última vez que se ven. Así se describe este emotivo momento:
“Cuando el muchacho se marchó, David se levantó del lado del sur y se inclinó tres veces postrándose hasta la tierra. Se besaron el uno al otro y lloraron juntos, pero David lloró más. Jonatán dijo entonces a David: —Vete en paz, porque ambos hemos jurado en nombre de Jehová, diciendo: —Que Jehová esté entre tú y yo, entre tu descendencia y mi descendencia, para siempre. Se levantó David y se fue; y Jonatán volvió a la ciudad.” (I S 20:41-42)
Ambos se besan y lloran, y lo hacen sin pudor alguno, conscientes de que Dios está con ellos.
Deciden no verse más. ¿Por qué si eran simplemente amigos? Suena más bien a la despedida de dos amantes cuando las circunstancias adversas obligan a ello. Además, no hay despedida con lágrimas entre David y su esposa Mical.
Posteriormente, en una batalla con los filisteos, Saúl y Jonatán mueren (I Samuel 31:1-6). Cuando la noticia llega a David, devastado escribe una canción, un lamento, que es una de los más hermosos escritos en la Biblia (2 S 1:17:27). Es un lamento por Saúl y Jonatán, que David ordena “que debía enseñarse a los hijos de Judá” (2 S1: 18). En él relata la angustia y el sentimiento de ausencia del dulce Jonatán: “Angustia tengo por ti, Jonatán, hermano mío, cuán dulce fuiste conmigo. Más maravilloso me fue tu amor que el amor de las mujeres” (2 S 1: 26). Si en nuestra sociedad un varón dijese esta frase a otro varón, no cabría la menor duda de la preferencia afectiva y sexual de quien la dice. El rey David, sin embargo, se atreve a decirla en la ultra-homofóbica sociedad israelita del siglo XI antes de Cristo. Y no solo la dice, sino que, como hemos visto, desea que quede constancia de ello en un cántico fúnebre, de su propia inspiración, que debía ser aprendido por sus súbditos.
Aunque ambos David y Jonatán se casaron después de su primer encuentro —el matrimonio era algo que esa cultura no sólo esperaba sino requería— el amor y compromiso de ellos duraron hasta la muerte, y aún más allá de la muerte de Jonatán. Muchos años más tarde, David tomaría en casa al único hijo superviviente de Jonatán, a Mefi-boset, “lisiado de los pies” (2 S 4,4) y cuidaría de él. Esto es bastante significativo también porque en esta cultura era habitual que un rey nuevo, por no querer rival para el trono, masacrara a la familia del rey anterior (2 S 4:4; 2 S 9:3, 6). David persona al hijo de Jonatán por el juramento de amor que habían contraído: “El rey perdonó a Mefi-boset hijo de Jonatán hijo de Saúl, a causa del juramento que David y Jonatán, hijo de Saúl, se habían hecho en nombre de Jehová” (2 S 21:7). Jonatán había ido incluso más allá al salvar la vida a David ya que en cierto sentido parece cederle su derecho al trono. Jonatán antepone su amor por David al poder, al trono, a la riqueza del reinado.

No, no se trata de una “una extraordinaria amistad”, sino de amistad, de profundo amor, de cariño, de lealtad y de atracción sexual. Las religiones organizadas no lo ven así porque significaría aceptar la homosexualidad desde la perspectiva bíblica, y aún más, como dije al principio, cuando Jesús tiene su ascendencia en David, y cuando este mismo es “el ungido de Dios.” Significaría aceptar que la práctica homosexual no tiene nada que ver con la integridad de una persona ni con su desarrollo espiritual. (P. Rosendo del Río, licenciado en Teología)

3 comentarios:

ponchodarko dijo...

Esta historia de David y Jonatan me ha abierto los ojos ante este tipo de situaciones y a liberado mi alma de un peso agobiante que habia cargado sobre mis hombros desde hacia ya mucho tiempo, agradezco a Dios que haya permitido que esta historia perdurara en la biblia y que personas interesadas se hayan dado el tiempo de narrar esta historia, asi como le imploro a Dios que permita que muchas otras personas tengan el privilegio de conocer de esta maravillosa historia biblica.

Fernando Gayá dijo...

Gracias por tus palabras, Poncho. Me alegro de que este articulito te haya apodido ayudar.

Es por esto que merece la pena seguir escribiendo.
Un saludo afectuoso,
Fernando Gayá

marina dijo...

perdon pero lejos esta esta historia de ser David y Jonatan Homosexuales!!! la palabra de Dios no se contradice y el no acepta! el repudia la homosexualidad!!! el amor que David y Jonatan se tenia era un amor genuino!! un amor puro entre dos amigos... porque para amarse tienen que ser gay?? no puede existir amor entre dos personas del mismo sexo sin tener que pasar por la pervercion??? abramos los ojos e interpretemos bien la biblia porque lejos esta de ser una relacion entre homosexuales!!! tengamos cuidado de no blasfemar contra DIOS!!!